La culpa del asno echarla a la albarda.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
La impureza, pesa.
Más puede diligencia que ciencia.
Papel, testigo fiel.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El que paga lo que debe tiene derecho a pedir más.
Cada cual a lo suyo.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Justicia y no por mi casa.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Del ahorro viene la posesión.
La necesidad carece de ley.
Nadie está obligado a lo imposible.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El que se escusa, se acusa.
Hay que dar el todo por el todo.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
A barba muerta, obligación cubierta.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
En el pecado se lleva la penitencia.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Cargos son cargas.
El papel que se rompa él.
El que debe y paga, descansa.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
Un deber fácil no es un deber
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Decir bien y obrar mejor.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Cada quien, con su cada cual.