El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
De noche madrugan los arrieros.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Vale más tener amigos en la plaza que en la caja.
La distancia hace a las montañas más azules.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Quien te quiere, te aporrea.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Dios aprieta pero no ahoga.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Buena vida si refrenas tu ira.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Agarrando aunque sea fallo.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Hablar hasta por los codos.
La envidia acorta la vida.
Las indirectas del padre Cobos.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Abre la boca que te va la sopa.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Corre más una loca en chanclas.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.