No hay caldo que no se enfríe.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Al buen sordo, pedo gordo.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
No haciendo viento, no hay mal tiempo.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Quien madruga ojeras tiene.
Fiado has, tu pagarás.
El que las hace, las imagina.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
El que fía, salió a cobrar.
Cuando el río suena, agua lleva.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Buey viejo, no come tronco.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Peor que chile y agua lejos.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
No es nada que matan a mi marido.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
El que con locura nace, con ella yace.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
A rey muerto, principe coronado.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Es más agrio que un limón.
Gran tocado y chico recado.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
La muerte todas las cosas iguala.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
Pan candeal no hay otro tal.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Mujeres y almendras, las que no suenan.