Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Mas mata la duda que el desengaño.
Vino mezclado, vino endiablado.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
A gato escaldado una vez nomás lo atrapan.
Campana cascada, nunca sana.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
A un bagazo, poco caso.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Males comunicados, son aliviados.
Luego que tu pan comí, no me acordé de ti.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Árbol que no arraiga no crece.
Por el rastro se da con la liebre.
La fantasía es la droga de la mente
Este es carne de cañón.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Quien hace, aplace.
Costar más el caldo que las albóndigas.
Zapato de ramplón, de larga duración.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Cuando has visto que los caballos se junten con las mulas.
A quien no la teme, nada le espanta.
Reza, pero no dejes de remar.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Para bien morir, bien vivir.
Hay que tomar el toro por las astas.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Lo que hoy es, mañana no es.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
El que calla, no dice nada.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Al agradecido, más de lo pedido.
Libro cerrado no saca letrado.
Pequeña hacha derriba un roble.
Quien destaja no baraja.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.