Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
El corazón del justo, piensa para responder.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Más aburrido que mico recién cogido.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Las prendas de ropa son alas.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Lo estancado se pudre.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
La edad no juega ningún papel, a no ser que se sea un queso.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Del ahorro viene la posesión.
Hay que amarrar el tamal.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Si no caminas hoy, tendrás que correr mañana.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Más vale bueno que mucho.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
La crianza es buena los trece meses del año
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.