Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Tres estornudos, resfriado seguro.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Querer sanar es media salud.
Las cosas lo que parecen.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Poco y en paz, mucho se me haz.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Mudarse por mejorarse.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
La barriga llena da poca pena.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Las leyes van, a donde quieren los reyes.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Dejar de comer por haber comido no es tiempo perdido.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
No falta de que reirse.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
La carta, corta, clara y bien notada.