A barco nuevo, capitán viejo.
Dulce y vino, borracho fino.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Nunca anochece donde se ama.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
El borracho fino, después del dulce, vino.
El agradecido no olvida el bien recibido.
En las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
No hay atajo sin trabajo.
Las tumbas se abren a cada instante y se cierran para siempre.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
De la risa al duelo un pelo.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Marido celoso, viejo mañoso.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.