La confianza mata al hombre.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El buen libro de las penas es alivio.
Pereza no alza cabeza.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Hasta ajustar, regatear.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Componte para el marido y no para el amigo.
El que huye, obedece.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
Obra con amores y no con buenas razones.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El mucho joder empreña.
Si te dijeren dos veces que eres asno, rebuzna.
Codicia mala, el saco rompe.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Las mujeres quieren ser rogadas.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.