En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
El yerro encelado, medio perdonado.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
A feria vayas que más valgas.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
No dejes camino por vereda.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Escritura es buena memoria.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo