Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Para conservarse en forma, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
El yerro encelado, medio perdonado.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
A feria vayas que más valgas.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Espera debajo al que está arriba, caerá.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
No dejes camino por vereda.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Escritura es buena memoria.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
La experiencia no se fía de la apariencia.
Bestia alegre, echada pace.