Pueblos vecinos, mal avenidos.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Esperando al duque que no llegó, la dama envejeció.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Hombre anciano, juicio sano.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Del viejo el consejo.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
La peor vejez es la del espíritu.
La arruga es viejera, la cana embustera.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Hasta la muerte, todo es vida.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
La madurez solo se vive una vez.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.