Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Hacer mangas y capirotes.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Cuando mengua la luna, no siembres cosa alguna.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Neblina, del agua es madrina.
Donde hay confianza, da asco.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Sigue a tu amigo y ve a Gangnam.
Cuenta errada, sea enmendada.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Males comunicados, son aliviados.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
A este son, comen los del ron, ron.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Albaricoques de Churriana, unos caen hoy y otros mañana.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Hay que llevar dos sacos, uno para llevar y otro para recibir.
El amor corrompe los corazones puros y purifica los impuros
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Ganar, poco vale sin guardar.
Más mato la gula que la espada.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
La espina saldrá por donde entró.
A la guerra, con la guerra.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Nunca acaba el que nunca empieza.
El que más mira menos ve.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
El Rey reina, más no gobierna.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Achaque el viernes por comer carne.