Oración de perro no va al cielo.
Esta más grande la caja que el muerto.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Las apariencias engañan.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Siempre es pobre el codicioso.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Otoñada buena, por San Bartolomé comienza.
Quien hace malas, barrunta largas.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Tendrán que pasar hambre en la época fría los que no trabajen en la caliente.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Lo que siembres, recogerás.
Quien se acuesta con niños, mojado se levanta.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Al bobo, múdale el juego.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Cama de novios no la tienen todos.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Estoy en un callejón sin salida.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Para mañana no ayunar, hoy no hartar.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Según es el dinero, es el meneo.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.