Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Irse con la música a otra parte.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Quien duerme no coge liebre.
Jugar al abejón con alguien.
Quien más bebe, más sed tiene.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Donde hay obras, hay sobras.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Ninguno tan pobre muere que más no naciese.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Matar un tigre.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Aun el león se defiende de las moscas.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
El que sabe, sabe y el que no aprende.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
La paciencia es la llave del paraíso.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.