De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
A la fortuna, por los cuernos.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Incluso sin poder gatear quieres correr.
Sal no se cuenta con que es salado.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
De buen chaparrón, buen remojón.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
A buen bocado, buen grito.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Despacio, que llevo prisa.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Al saber lo llaman suerte.
Tiene más miedo que vergüenza.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Hacer agua los dientes.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Entre salud y dinero, salud primero.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Nadie muere la víspera de su muerte.
Al último siempre le muerde el perro.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
El hablar bien, poco cuesta.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Pereza, llave de pobreza.
Más mato la gula que la espada.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo