Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
El que siembra, cosecha.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Jugar a las cartas vistas.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Al buen sordo, pedo gordo.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
El árbol que no da frutos, da leña.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Cabra coja, no tenga fiesta.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
La alegría en el alma sana se cría.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
No hay boda sin doña Toda.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Chico pueblo, grande infierno.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Es más entrador que una pulga.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
La muerte y el amor, enamorados son.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
La ocasión llega, llama y no espera.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
La burra no era arisca pero la hicieron.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.