Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
El que habla es el que peca.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Inútil como cenicero en moto.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Palabras de santo, uñas de gato.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Don sin Din, gilipollas en latín.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
El buey solo bien se lame.
Me dejó como la guayabera.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
No todo lo que pendula cae
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
La buena obra, ella misma se loa.
Nunca falta un roto para un descosido.