A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Estas sacando fuerza de flaqueza.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Nunca llovió que no se despejara.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
No hay medicina para el miedo.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Juan Segura vivió mucho años
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Saber uno los bueyes con que ara.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Ponga agua en su vino.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
¿Qué mayor delito que la pérdida de tiempo?
Estar como caimán en boca de caño.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.