Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Jurar como carretero.
Bachiller en medicina, confunde el vino con la orina.
Educación y pesetas, educación completa.
Llegar y pegar es mucho acertar.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Amistad que murió, nunca renació.
Benavente, buena tierra y mala gente.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
El diablo nunca duerme.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Canario triste, no come alpiste.
Uno sabe de hoy, y no de mañana.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Escribir despacio y con buena letra.
El dinero es bien venido aunque llegue en una bolsa sucia.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
La muerte regalos no prende.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Es más feo que carro visto por debajo.
Freno y espuela es buena escuela.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Nadie muere motón.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
Te están dando Atol con el dedo.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Ni amigo burgalés, ni cuchillo cordobés.
Bien juega quien mira.
Si no cobras por tu trabajo, ni eres pagado ni agradecido.
La mala no es la herramienta, sino el obrero.
No está muerto, quien pelea.
Una buena capa todo lo tapa.
El que se pica, ajos come.
Lo quiero, para ayer.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
Según te verán, así te tratarán.