Tengo una buena capa, pero está en Francia.
Irse a chitos.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
De todos modos, Juan te llamas.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Campana cascada, nunca sana.
Hablara yo para mañana.
Después de verme robado, compré un candado.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
El que se convida, fácil es de hartar.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
No te fíes del sol de primavera.
El demonio no duerme.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Es tonto, pero se mete en casa.
En tiempo de campaña, apaña.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Buey harto no es comedor.
Casa labrada y viña heredada.
Pan con queso sabe a beso.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Agua turbia no hace espejo.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
La campana no suena si el badajo no la golpea.