Lo que no está firmado, no está amarrado.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Campana cascada, nunca sana.
Irse a chitos.
De todos modos, Juan te llamas.
Hablara yo para mañana.
Después de verme robado, compré un candado.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
El que se convida, fácil es de hartar.
El demonio no duerme.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
No te fíes del sol de primavera.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Leer y no entender es como cazar y no coger.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente.
Es tonto, pero se mete en casa.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
En tiempo de campaña, apaña.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Buey harto no es comedor.
Ni hablar mujer, traes pistola.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Tetas y sopa no cabe en la boca.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Agua turbia no hace espejo.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Casa labrada y viña heredada.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Pan con queso sabe a beso.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.