Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
El triunfo de los crueles es breve
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Estoy como gallo en corral ajeno
Siempre hay un roto para un descosido.
La abundancia da arrogancia.
Una onza de vanidad deteriora un quintal de mérito.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Debo, no niego; pago, no tengo.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Al loco y al aire, darles calle.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Por una alegría mil dolores
A batallas de amor, campo de plumas.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
De vaca vieja, novilla brava.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Barba a barba, vergüenza se cata.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
La reputación dura más que la vida.
La alegría da miedo
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Alabanza propia es vituperio.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Emborrachar la perdíz
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Honra merece el que a los suyos se parece.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.