Alábate pato que mañana te mato.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
A año tuerto, labrar un huerto.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
A gana de comer, no hay mal pan.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
La experiencia es a veces dolencia.
Al que obra bien, bien le va.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Casa chica infierno grande.
Buenas cuentas, conservan amistades.
A amante que no es osado, dale de lado.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Dios acude siempre.
Dar la última mano.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Ya los pájaros le tiran a la escopeta.
No hay peor astilla que la de la misma viga.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Gratis, hasta las puñaladas.
En enero, cada oveja con su cordero.
Gracias que hacen pero no la ven.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Más vale una imagen que cien palabras.
El poeta nace y no se hace.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
No hay enemigo pequeño.