El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Pan y vino andan camino.
La ausencia causa olvido.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Carne de cochino, pide vino.
Yantar sin vino, convite canino.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
La más cauta es tenida por más casta.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Júntate, que junto estabas.
Llenar el tarro.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
Nadie extienda más la pierna de cuanto fuere larga la sábana.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
El pleito claro no necesita abogado.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
A buen puerto vas por agua.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
¿Cómo amaneciste ? Pues bien, ahí acostado.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
Al más charrán paga le dan.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
El que aconseja, no paga.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.