Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
No hay tonto para su provecho.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Casa convidada, pobre y denostada.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Necesitado te veas.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El trato engendra el cariño.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Dar puntadas.
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
Mayo ventoso, año hermoso.
El árbol que no da frutos, da leña.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Quien boca tiene a Roma va.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Siempre que llueve, escampa.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Aprendiz que aprende mal, nunca será buen oficial.
El que las sabe, las tañe.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Mas vale ser rico y sano, que pobre y enfermo.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Cabeza grande y gran cabeza, son dos cosas muy diferentes.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Berenjena, ni hincha ni llena.
La muerte y el amor, enamorados son.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
El sol siempre reluce.