El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
El dinero no compra la felicidad.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Del trabajo nace el descansar.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
No tocar pito.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
No soy pila de agua bendita.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Es el tercero en discordia.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
El de las piedras hace pan.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
El dinero corrompe al hombre.
Más vale algo que nada.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
De día no veo y de noche me espulgo.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Bien vestido, bien recibido.