Hombre chiquitín, embustero y bailarín.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Cuando en Mayo hay lodo, no se pierde todo.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Más vale tuerta que muerta.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Malo vendrá que bueno me hará.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
A cada paso, un gazapo.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
Yegua cansada, prado halla.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
A perro viejo no hay tus tus.
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Abril, uno bueno entre mil.
Quien hace, aplace.
Hasta ajustar, regatear.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
A cama chica, echarse en medio.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Contra el flato, bicarbonato.
Sayo grande, tapa mucho.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
En casa del herrero, martillo de palo.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
El que no esta acostumbrado a los calzones se le pelan los cojones.
El amor todo lo iguala.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.