El que sabe sabe y el que no lo inventa.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
La guerra y riesgos masivos, tiene también incentivos.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
A Dios, llamaron tú.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Antes huir que morir.
Palabra suave llegar al alma sabe.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
A mucho vino, poco tino.
No basta parecerlo, hay que serlo.
A quien dan, no escoge.
En Octubre de la sombra huye, pero si sales al sol, cuida de la insolación.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
A la mal casada, miradla a la cara.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
A la fuerza no es cariño.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
A todo hay remedio sino a la muerte.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Lo que siembras cosechas.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El comer, es maestro del beber.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
Dos no discuten si uno no quiere.
Allá va la lengua do duele la muela.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Viento del solano, agua en la mano.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.