Por San Blas, el besugo atrás.
La libertad no tiene par.
El que no ayuda, estorba.
Mear sin peer, rara vez.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Cual es el padre, así los hijos salen.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Cada uno tiene su alguacil.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Hacerse el de la oreja mocha.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El hambre es la mejor salsa
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
Entre bodas, fiestas y meriendas, ¿quién cuidará tu hacienda?.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Más obrar que hablar.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Burro cansado, burro empalmado.
Real ahorrado, real ganado.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Ama y guarda.
El que mucho corre, pronto para.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Date a deseo y olerás a poleo.
Mal ajeno, no cura mi duelo.