Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
De pies a cabeza.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Unos por otros, la casa sin barrer.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Quien hace preguntas no es tonto.
Más peligroso que chocolate crudo.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
La vida da muchas vueltas.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
A cada cabeza, su seso.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Rectificar es de sabios.
El que canta y danza se agita y no avanza.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Cada cual ha de llevar su carga.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Parientes y señor, sin ellos se está mejor.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Aseada aunque sea jorobada.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Quien dice lo que no siente, miente.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Ladran, pues cabalgo.