Quien pisa con suavidad va lejos.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Al acebuche no hay quien le luche.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Al buen, regalo; al malo, palo.
La sangre del pobre el rico se la come.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
En casa de la puta, el que la pilla la disfruta.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
El que ríe el último, ríe mejor.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Una palabra deja caer una casa.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Hijo descalostrado, medio criado.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Un perro no entra en una casa donde hay hambre.
Cada cosa nace para su semejante.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Hay que hacer de tripas corazones.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
El oficio hace maestro.
Con promesas no se cubre la mesa.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.