A cada cerdo, le llega su sábado.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Desdichas y caminos hacen amigos.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
El hablar bien, poco cuesta.
Ir por lana y volver trasquilado.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Quien sube como palma baja como coco.
Dos perros pueden matar a un león.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El cebo oculta el anzuelo.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
El trabajo duro purifica el espíritu.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Quien calladamente arde, más se quema.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
El que es culpable puede reincidir.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.