De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
A la suegra hay que sufrirla, como a la muela picada.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Dar limosna no aligera la bolsa
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Buey suelto, rey muerto.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El gusto se rompe en géneros.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Las indirectas del padre Cobos.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
La ignorancia es la medicina, el conocimiento enfermedad.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Esto es pan para tu matate.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
El hombre honrado a las diez acostado.
Buey que muge, todos le temen.
Haz lo que creas que está bien.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Más vale ser puta sin parecerlo que aparentarlo y no serlo.
Poderoso caballero es don dinero.
Nadie apalea a un perro muerto.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
El muerto se asusta del degollado.