Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
El casado por amor vive vida con dolor.
Daño merecido, no agravia.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Domingo sucio, semana puerca.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Trabaja y no comerás paja.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
El pez que no se ha cogido es siempre el más grande y el anzuelo siempre el más pequeño
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Hija que casas, casa que abrasa.
Ni raja, ni presta el hacha.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Buena cara dice buen alma.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
El que apura su vida, apura su muerte.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
El agraviado, nunca desmemoriado.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
De cuentos suele irse a chismes.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Matar dos águilas con una sola flecha.
A cada día su pesar y su esperanza.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
El corazón es un guía que los pies siguen
Vida sin amor, años sin verano
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Más vale callar que con borrico hablar.