Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Inútil como bocina de avión.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Si vives de fiado, vives señalado.
¡A darle que es mole de olla!
Las cruces son las escaleras al cielo.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Los amores se van, los dolores se quedan.
A gran salto, gran quebranto.
Perro que ladra no muerde.
El inferior pecha lo que el superior pega.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Donde hay carne, hay hermosura.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
No hagas trampa en que caigas.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Hablar por la boca del ganso.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
El oro legítimo no teme al fuego.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Volverse la albarda a la barriga.
Caminito comenzado, es medio andado.