El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Donde comen dos comen tres.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
En el camino se enderezan las cargas.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Los hijos heredan las culpas de los padres
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Nunca te apures para que dures.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
El hombre nació para morir, es mortal.
Tal padre, tal hijo.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
A otra cosa mariposa.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
No hay mano que pueda para el tiempo
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Alabanza propia es vituperio.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
A batallas de amor, campo de plumas.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Come santos, caga diablos.
El que nada debe nada teme.
Inflama más la comida que las musas
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Refran viejo, nunca miente.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.