Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
La fe no tiene miedo.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Los refranes no engañan a nadie.
A mucho amor, mucho perdón.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Ama a tu amigo como a ti mismo
La fe infundada en la autoridad no es fe
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
A buen santo te encomiendas.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
El tiempo lo arregla todo
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Lo bien hecho bien parece.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Que lo mate Dios que lo crió.
Nunca falta Dios a los pobres.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Dios pone el remedio junto a la enfermedad.
Cuidado con la adulación
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Al pan se arrima el perro.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Como es el padre, así es el hijo.
Siempre hay un roto para un descosido.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
A la vejez, viruelas.