La Luna no es pan de horno
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
Una fábula es un puente que conduce a laa verdad.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
El corazón engaña a los viejos.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Negocios largos, nunca bien acabados.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Un yerro, padre es de ciento.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Los bienes son para remediar los males.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
El abismo lleva al abismo
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Después de la risa viene el llanto.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Piedra que rueda no hace montón.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Una espina en el ojo.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Con buenos modos se consigue todo
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.