Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Amor antiguo no se oxida
La fantasía es la primavera del alma
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
El que rompe viejo, paga nuevo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Calienta más el amor que mil fuegos
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
De trigo o de avena, mi casa llena.
El amor, de necios hace discretos.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
la ropa son alas.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Hombre casado, burro domado.
Bicho malo nunca muere.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Después de un gustazo, un trancazo.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Amor de amos, agua en cestos.
Chocolate que no tiñe, claro está
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Un clavo saca a otro clavo.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Remo corto, barca pequeña.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.