Nos ha jodido mayo con no llover.
El que busca, encuentra.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Siempre se rompe la soga por lo más delgado.
Quien la haga que la pague.
Barbas mayores quitan menores.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
Más claro no canta un gallo.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
A golpe dado no hay quite.
Quien conversa con un rostro amable, llena de alegrías los corazones de los demás.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
El interés tiene pies y yo también.
No es nada, que del humo llora.
Fruta prohibida, más apetecida.
Del ahorro viene la posesión.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Lleno de pasión, vacío de razón.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
No se pierde lo que se dilata.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
A mejor cazador se le va la paloma.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
A fuerza de villano, hierro en mano.
No le pongas tanta crema a tus tacos.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
La flor de enero, no llega al frutero.
Una cosa rara sucedió en la muerte de mi tía: que un rato antes de morir aún vivía.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Perro que ladra, guarda la casa.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
La cabra coja, junto a la casa trota.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
No arrugues si no vas a planchar.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.