Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
En el refugio del otro vive cada uno
Ser feliz como pez en el agua
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Cuantos más seamos, más reiremos.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Hierba mala nunca muere.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
La alegría da miedo
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Matar dos pájaros con una piedra.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Hija que casas, casa que abrasa.
Suegra, ni de barro es buena.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Buena es la nieve, sí en enero viene.
Los pobres tienen más coplas que ollas, y más refranes que panes.
El llanto sobre el difunto.
Con putas y bretones pocas razones.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Ponerse la tapa en la cabeza
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Dios aprieta pero no ahoga.
A consejo de ruin, campana de madera.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.