Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Dar la última mano.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Te quiero Andrés, por el interés.
A hierro caliente, batir de repente.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
El rostro es el espejo del alma.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Calva buena, luna llena.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Pasar amargura por ganar hermosura.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Callen barbas y hablen cartas.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Si una puerta se cierra, otra se abre.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
El buen vino, se bebe en cristal o en vidrio.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Más se junta pidiendo que dando.
Sin padrino no hay bautizo.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Con chatos, poco o ningún trato.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
El tropezón enseña a sacar el pie.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Me picó una araña y me até una sábana.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
El que no corre, vuela.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.