De vaca vieja, novilla brava.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
No hay refrán que no sea verdadero.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Qué satisfacción estar enamorado
Hablando la gente se entiende.
Date a deseo y olerás a poleo.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
No se debe escupir al cielo.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Gato escaldo del agua fría huye.
Al pan se arrima el perro.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Me lo contó un pajarito
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Alma sin amor, flor sin olor.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Otoño entrante, uvas abundantes.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
De refrán y afán pocos se librarán.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Fraile convidado echa el paso largo.
Despacito por las piedras
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Amor y vino, sin desatino.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
Entre bueyes no hay cornadas.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
De casi no muere nadie.
A palabras necias, bofetones.
Vecina de portal, gallina de corral.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Redondear la arepa.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.