Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
El gañán y el gallo, de un año.
Buen corazón vence mala andanza.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Esto es pan para tu matate.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Hombre canoso, hombre hermoso.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Mal largo, muerte al cabo.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Los cementerios están llenos de valientes.
Amistades y tejas, las más viejas.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Ambicioso subido, pronto caído.
Al que feo ama, bonita le parece.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Bebido el vino, perdido el tino.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Duerme más que un gato con anemia.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
Del falso bien viene el auténtico mal
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
El que llora su mal, no lo remedia