Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Llenar el tarro.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Canción de la transición.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Para vos me peo y para otro me afeito.
La reputación dura más que la vida.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
El buen vino sin ramo se vende.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
A palabra necias, oídos sordos.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
El que muda de amo, muda de hado.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Mal se cuece olla que no se remece.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
El nosotros anula el yo.
No es posible defenderse del aburrimiento
Músico pagado, contento pero desafinado.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Me cortaron las piernas.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.