Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Incluso el día más largo tiene un final
Creerse el papá de los helados.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Amor comprado, dale por vendido.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Santo Tomás, una y no más.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Bella por fuera, triste por dentro
Reyes y mujeres no agradecen.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Año de nieves, año de bienes.
A cada santo le llega su día.
Las sueños, sueños son.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Juan Segura vivió mucho años
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
A viña vieja, amo nuevo.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Alegrías secretas, candela muerta.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Estar armado hasta los dientes
La admiración alaba, el amor es mudo
El tono afectuoso cautiva el oido.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Lo escaso es siempre lo más bello.