Mal se honra hombre con lo ajeno.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
El que venga atrás que arree.
Donde hay duda hay libertad.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
De la noche en la espesura, hasta la nieve es oscura.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
En carrera larga hay desquite.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
La obra alaba el maestro.
Solo hazlo y terminará el pánico.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
El santo ausente, vela no tiene.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
En casa llena el loco no se apena.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
A tal amo tal criado.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Quien se vanagloria de un vicio lo hace de todos