Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
El muerto delante y la griteria atrás.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Como es la mujer, así es la casa.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
De la esperanza vive el cautivo.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Ninguno ganó fama dándole las doce en la cama.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
Romero ahíto saca zatico.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
El vino en jarro cura el catarro.
A consejo ido, consejo venido.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Qué bien canta María después de la comida.
Haz lo que haces.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Agua que no has de beber, déjala correr.
A quien has acallado no le hagas llorar.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
A la mal casada, miradla a la cara.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.