El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
A cada necio agrada su porrada.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La virtud en sí es un premio
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Ver para creer.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
En bote pequeño la buena mermelada.
Las piedras no hablan.
Cuando canta la rana, buena semana.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Bolsa llena, quita las penas.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No me hables de flores, que soy jardinero.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
El que come y canta, pronto se atraganta.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Gitano no saca la suerte a gitano.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Niebla en verano, norte en la mano.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Voy a ir hacer un mandado.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Escribir despacio y con buena letra.
Los celos son malos consejeros.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.