A cada rey su trono.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
El placer es víspera del pesar.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Hay más días que ollas.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
No todo es miel sobre hojuelas.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
En bote pequeño la buena mermelada.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
La virtud en sí es un premio
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Tras el vicio viene el lamento.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Saber uno los bueyes con que ara.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Don Din nunca parece ruin.