Más tiran dos tetas que dos carretas.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Hay más días que ollas.
Según se prepara la cama, así se duerme.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
El placer es víspera del pesar.
Sin precio no se han las mujeres.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Perdona una vez; pero nunca tres.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
La gota que derramó el vaso de agua.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
El buscador es descubridor.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Quien bien ata, bien desata.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Son como uña y mugre.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Tras el vicio viene el lamento.
Llagas viejas, tarde sanan.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
No hay mano que pueda para el tiempo
La soledad no trae felicidad.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Tres españoles, cuatro opiniones.